“Ya no queda nadie en Yarmasing”, confirma desde Katmandú Pablo Castro, de la oenegé Namlo Europa. El terremoto del 25 de abril destrozó la gran mayoría de las alrededor de 150 casas que salpican las colinas de este pueblo del distrito de Sindupalchok. El seísmo del 12 empujó a los vecinos
que quedaban a marchar, aterrorizados por las réplicas y por la
imposibilidad de recuperar su ritmo de vida en un entorno en ruinas. “Al
menos hasta después de la temporada de lluvias (que se prevé que
empiece en unas dos semanas) nadie piensa regresar a Yarmasing”, añade
Castro.
Los habitantes de Yarmasing -no se dispone de una cifra
precisa pero se calculan unos 700-, se han repartido en distintos
destinos: unos fueron evacuados en helicóptero hasta Katmandú,
otros marcharon andando a localidades cercanas, donde se han alojado
con familiares o amigos, cuenta Magda Nos, la alpinista catalana que
creó esta oenegé con el objetivo de construir escuelas y empoderar a las
mujeres en enclaves de montaña.
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sábado, 16 de mayo de 2015
martes, 21 de abril de 2015
FRACKING
A finales del año 2013 y principios de 2014, cerca de 30 terremotos sacudieron las inmediaciones de la ciudad de Azle, en Texas (EEUU), donde nunca habían tenido relación alguna con los temblores de tierra. Los vecinos y algunos expertos se apresuraron a vincular aquellos movimientos con una técnica de inyección en el subsuelo del agua de desecho que genera la extracción de gas mediante el llamado 'fracking'. En aquel momento, la indignación ciudadana se manifestó durante días reclamando a la administración y a los reguladores que frenase las actividades industriales hasta que la ciencia se pronunciase al respecto. Y ahora lo ha hecho en una investigación recién publicada en la revista Nature Communications.
Un equipo de geólogos y sismólogos de la Universidad Southern Methodist de Dallas (Texas, EEUU) y del Servicio Geológico de EEUU (USGS, por sus siglas en inglés) demuestra en el trabajo que la inyección de grandes volúmenes de estas aguas residuales combinada con la extracción de salmuera del subsuelo en los pozos de gas agotados son la causa más probable de los 27 terremotos que sintió la población de Azle entre diciembre de 2013 y la primavera de 2014. Los temblores no superaron los 3,7 de magnitud máxima, la misma que tuvo el reciente movimiento de Urda en Toledo y que no causó daños.
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